Ago 092016
 
Desirée Knoppen

Según la profesora de EADA Dra. Desirée Knoppen, “la fabricación ha dejado de estar basada en los paradigmas de la producción de masas, para centrarse en perspectivas orientadas al cliente y al medio ambiente.”

La cuarta revolución industrial se está desarrollando a una velocidad asombrosa. Las nuevas palabras de moda son digitalización, interconectividad, inteligencia artificial, ciclos de vida de los datos, impresión 3D o el Internet de las cosas. Más allá de las modas, todo ello se resume en que se están difuminando las fronteras entre lo físico, lo digital y lo biológico.

Así, el World Manufacturing Forum (WMF), celebrado en Barcelona el pasado mes de mayo y financiado por la UE, se dedicó al nuevo paradigma de la fabricación. Ponentes procedentes tanto del mundo industrial como de la política de empresa participaron en distintos talleres para analizar los primeros logros conseguidos y los retos a superar. Entre dichos ponentes destacaba el presidente de la South Carolina Manufacturing Alliance, quién explicó la exitosa tendencia hacia el re-shoring observada en Carolina del Sur (por ejemplo, BMW, Boeing 787 y distintos fabricantes de neumáticos tienen fábricas en ese estado estadounidense). La fabricación ha dejado de basarse en los paradigmas de la producción de masas para centrarse en perspectivas orientadas al cliente y al medio ambiente. Así pues, fabricar cosas es ahora mucho más que tornillos, grasa y suciedad en las manos. En la actualidad, las carreras profesionales en fabricación exigen la integración de habilidades informáticas y de ingeniería, así como cognitivas  y de gestión. El vicepresidente ejecutivo de I+D de Siemens confirmó esta nueva visión de los puestos directivos en fabricación. En la actualidad, la orientación a soluciones (frente a la orientación a productos) de muchas empresas requiere de personas capaces de integrar las perspectivas técnicas con las perspectivas de clientes concretos y de la sociedad en su conjunto.

En lo relativo a la gestión organizacional, se puso énfasis en la necesidad de aprender en ecosistemas de organizaciones. En particular, las pymes no cuentan con recursos suficientes para inventar ellas mismas “la rueda”, por lo que se están desplegando iniciativas transfronterizas que ayudan a la digitalización de las empresas. Por ejemplo, bajo el paraguas del programa europeo Horizon 2020, recientemente se ha lanzado ICT innovation for manufacturing SMEs. En este sentido, nuestras investigaciones en curso sacan a la luz varios mecanismos clave que, en tales ecosistemas, permiten a las empresas compartir conocimientos, generar nuevas ideas y traducirlas en nuevas prácticas.

Otro ejemplo que ilustra la revolución en la fabricación lo da el aclamado “emprendedor del año”, según CNN y la revista Expansión, quién explicó cómo la integración de medios sociales y sistemas ERP ha permitido crear una arquitectura de sistemas que ha aumentado la velocidad de la resolución de problemas en las cadenas de suministros.

Durante el primer día del foro, el pensamiento mayoritario apenas incluyó análisis sobre la sostenibilidad medioambiental. Parecía que el muy presente término “sostenibilidad” quedaba limitado a la prosperidad financiera de las empresas. Esto me sorprendió, dado el enorme potencial de la digitalización a la hora de evitar los transportes (pensemos por ejemplo en General Electric, que estima que en 2020 enviará 100.000 componentes a todo el mundo, por Internet y no por barco, para imprimirlos mediante técnicas 3D en el punto de consumo). En cambio, durante el segundo día del foro la dimensión medioambiental fue tenida en consideración en varios casos y en un buen estudio global. Los casos hacían referencia a una empresa de reciclaje de carbono (otra historia de éxito de Carolina del Sur) que empezó a registrar beneficios después de 7 a 8 años de operaciones, y que tiene capacidad para reciclar del 10% al 15% de la chatarra mundial. Otro caso es el de una empresa siderúrgica europea y su proyecto para reducir las emisiones de CO2 en un 50%.

Por último, el estudio global, dirigido por un impulsor de la práctica de la sostenibilidad en McKinsey, explica distintas ideas sobre la economía circular – diametralmente opuesta al pensamiento lineal de “tomar- fabricar-usar-desechar” heredado de los primeros tiempos de la industrialización. Sin necesidad de usar términos como “verde” o “sostenible”, este ponente sostuvo que el punto de inicio es una lógica de negocio o una oportunidad económica. Al asumir la responsabilidad para todo el ciclo de vida y vender servicios/soluciones, en lugar de productos sueltos, las empresas se convierten en socios para toda la vida de sus  clientes. ¿Y qué empresa no está interesada en esto?

About the author

Dr. Desirée Knoppen holds a Ph.D. in Management Science from ESADE Business School and a M.Sc. in Industrial Engineering and Management Science from the Eindhoven University of Technology in the Netherlands. She collaborates with the Zaragoza Logistics Center (MIT-Zaragoza International Logistics Program) as an adjunct professor. Her research focuses on learning capabilities and innovation in the context of supply chain relationships, using case studies and surveys. She has published her research in international peer reviewed journals such as the Journal of Supply Chain Management, the International Journal of Production and Operations Management, the International Journal of Human Resource Management, and Management Learning, and she is associate editor of Survey Research Methods. Desirée has been actively involved in organizational improvement projects in a wide range of sectors in different countries, both as a consultant (SINTEC, Inter Access, EMI Music) as well as a manager (Laboratorios Pisa). She is currently Head of the Marketing, Operations and Supply

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