Ene 102018
 

Julia y Victoria en Chiapas

Verano i en Chiapas es un programa académico que tiene el doble objetivo de ayudar a comunidades poco favorecidas y de formar a profesionales en la comprensión de la sostenibilidad y los valores éticos y de ciudadanía.

El programa lo organiza el Instituto Tecnológico de Monterrey en Chiapas, y utiliza el modelo educativo TEC21, basado en el aprendizaje a través de situaciones de la vida cotidiana. Gracias a la relación institucional entre EADA Business School y el Instituto Tecnológico de Monterrey , EADA eligió a dos participantes del programa Master International para representar a la institución en Chiapas y así poder aplicar sus conocimientos y experiencia al proyecto sobre ciudadanía y sistemas de agua potable en comunidades rurales.

En el frío mes de enero recibí por e-mail una invitación del Centro de Emprendimiento de EADA para asistir a una charla informativa que ofrecía el Instituto Tecnológico de Monterrey, quién quería enviar a dos estudiantes de EADA a México para que participaran en un proyecto sobre innovación social en verano. En el mismo instante que recibí el correo decidí que quería aprovechar la oportunidad e inmediatamente me registré para obtener más información sobre el programa y los requisitos para participar. Ya en la charla, escuchando a los ponentes, me apasionó la posibilidad de implicarme en los diferentes proyectos sociales que se estaban llevando a cabo y de incluso poder asistir durante un mes a clases sobre innovación y liderazgo en una de las ciudades más mágicas de México: San Cristóbal de las Casas. Me di cuenta que bajo ningún concepto podía desaprovechar esta oportunidad que EADA me estaba ofreciendo, por lo que puse todo mi esfuerzo en utilizar mis aspectos más creativos y toda mi motivación para ganar una de las dos becas ofrecidas. Y así es como empezó todo…

En México, unas 20 millones de personas carecen de una de las necesidades más básicas del ser humano: agua potable. Muchas de ellas, en su mayoría niños, padecen de enfermedades gastrointestinales causadas por las bacterias presentes en el agua que pueden causar hasta la muerte. Los mexicanos se ven obligados a comprar agua embotellada o a caminar enormes distancias para encontrar agua y luego hervirla para matar las bacterias.

Ante esta difícil y triste realidad, Julia y yo decidimos unir esfuerzos y conocimientos para ayudar a mejorar la situación y contribuir al desarrollo de la vida de las personas en uno de los estados más pobres de México: Chiapas.

Durante esas semanas, trabajamos junto con una fundación llamada “Cántaro Azul”, que hace once años decidió iniciar diferentes programas para abordar el problema. Hasta ahora, el trabajo de la fundación ha beneficiado la vida de más de 10.000 personas en 8 estados mexicanos mejorando su salud y calidad de vida, brindando acceso a agua limpia y potable. La fundación fue pionera en la creación de un sistema de purificación de agua mediante rayos ultravioleta, específicamente diseñado para personas en áreas rurales.

Mi compañera Julia Mas y yo trabajamos en uno de los proyectos más relevantes que la fundación tiene en la actualidad y que se inició hace 3 años en una comunidad rural de Chiapas. El programa consiste en conceder unas franquicias llamadas “NuestrAgua”, que purifican el agua y están dirigidas por mujeres emprendedoras dispuestas a asumir nuevas responsabilidades, poniéndose al frente de un negocio que puede ayudar a su comunidad. Su trabajo consiste en filtrar el agua de la comunidad a través de este sistema, rellenar los bidones con el agua ya filtrada y lista para el consumo humano, distribuirlos por la zona en motocicletas y venderla a un precio justo, proporcionando así el fácil acceso al agua potable. Lo más interesante del programa es que se diseñó específicamente para empoderar a las mujeres de áreas rurales, proporcionándoles a ellas mismas y a sus familias unos ingresos regulares y así brindarles la oportunidad de participar en la transformación social de sus comunidades.

A pesar de la gran cantidad de lagos y cascadas en Chiapas, el acceso al agua limpia es un gran reto para la comunidad.

Nuestro trabajo consistió en desarrollar un Plan de Marketing para ayudar a estas mujeres a aumentar las ventas en una de las regiones, así como para aumentar la concienciación sobre la importancia de beber agua purificada. Al principio, esto supuso un gran reto para mí, debido a que estaba acostumbrada a trabajar en un entorno diferente, con los modelos de negocio que tradicionalmente se aplican a las grandes corporaciones. Sin embargo, en esta experiencia, pude adaptar y aplicar al desarrollo del proyecto muchas herramientas que he visto durante el Máster, tanto en las clases de Marketing como en el curso de Empresa Social. Me di cuenta de que, gracias a las habilidades y conocimientos aprendidos durante el año en EADA, era capaz de pensar de manera creativa, fuera de la caja. Trabajar en este contexto nuevo era todo un reto para mí, con personas que vivían en áreas rurales y sobre una cuestión muy sensible a la que podían beneficiarse con nuestra contribución.

Lo que más me impresionó de esta experiencia fue comprobar el impacto que pueden tener las mujeres en sus comunidades cuando se implican en solucionar uno de sus mayores problemas. Estas luchadoras se convirtieron en auténticas promotoras del consumo de agua segura en sus comunidades, fomentando los cambios de hábitos y así mejorando la salud de la gente. Ahora soy más consciente de la importancia de confiar e incentivar a las mujeres a que tomen nuevos roles en la sociedad, dejando atrás las expectativas de roles más tradicionales que desaprovechan su potencial como ser humano y reprimen sus aspiraciones. En este programa, las mujeres han demostrado claramente que son capaces de llevar un negocio, satisfacer una necesidad social y convertirse en agentes del cambio en su comunidad. Familias, mujeres, niños… todo el mundo nos recibió con grandes sonrisas, nos abrían sus casas e incluso nos cocinaban sus famosas quesadillas ¡que eran muy picantes, por cierto!

Las mujeres de Chiapas han quedado muy contentas con todo el trabajo que hemos hecho juntas, y estoy satisfecha por haber contribuido a mejorar las vidas de esas familias mexicanas. Mis compañeros del Instituto Tecnológico de Monterrey, los profesores, el personal, la gente de la fundación y las mujeres emprendedoras… ¡todos han contribuido a que esta experiencia haya sido inolvidable!. Le agradezco a EADA por haberme brindado esta oportunidad y por confiar en Julia y en mí para la ejecución del programa. Me siento muy motivada para continuar trabajando en proyectos de innovación social, reconfirmando mi pasión por ayudar a los demás y animando a todos a que sean parte de la solución a los problemas que afrontan sus comunidades.

Sobre la autora

Victoria Matteucci es argentina y ex-alumna de nuestro Máster Internacional en Marketing, promoción de 2017. Tiene experiencia profesional en finanzas y el mundo de la empresas, y cree que las empresas y el marketing pueden y son responsables de aportar soluciones innovadoras en beneficio de la humanidad.

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