Jul 172018
 

En marzo saltaba el escándalo de Cambridge Analytica, la consultora británica que consiguió información filtrada desde Facebook de cerca de 3 millones de personas. Cambridge Analytica recogió la información personal de usuarios de esta red social para utilizarla con fines electorales en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2017 en las que Donald Trump salió finalmente elegido presidente.

Aunque los gigantes de Internet tienen bien definidas sus políticas de privacidad de datos personales, lo cierto es que controlan y registran toda nuestra actividad.

Este hecho ha alertado a muchos usuarios de internet sobre sus datos personales en la red. Si bien es cierto que los servicios que más valoramos de internet como Google, Instagram o Facebook son gratis también lo es que nos los están cobrando. Los modelos de negocio de las empresas que nos ofrecen este servicio gratuito están basados principalmente en modelos efectivos de publicidad de productos ligados a nuestros intereses y actividad.

Pero, ¿qué datos personales recogen empresas como Google o Facebook de nosotros? El ejemplo, comparado con el mundo offline, sería evidente. Imagínese que unos detectives pinchan su teléfono, instalan cámaras y micrófonos por toda su casa, chequean su buzón de correos continuamente y piden la identificación a todas las personas que entran en su casa. ¿Verdad que no lo permitiría? Pues simplemente esto es lo que está autorizando a hacer cuando acepta las condiciones de un servicio online.

Al aceptar la política de privacidad, trámite necesario cuando abre una cuenta en estas empresas, abre el acceso al registro de información relevante para el proveedor del servicio, y no sólo al relacionado con el uso de éste.

Google, el nuevo Gran Hermano

Google sabe dónde está cuándo está encendido su teléfono y cuándo está activada la geolocalización. Google no sólo conoce los lugares en los que ha estado, sino también el tiempo que ha permanecido en cada uno de ellos y la ruta que ha seguido para llegar allí. Es el mismo sistema que sirve para que usted llegue a un lugar determinado a través de Google Maps. Esto permite que todo el que tenga acceso a su cuenta de Google también tenga acceso a esta información. Pero Google también permite borrar estos datos. De hecho, cualquiera que tenga acceso a la cuenta de Google de otra persona podría ver todo lo que ha hecho en los últimos 10 años. Cuidado con facilitar este dato, especialmente si se está divorciando de su pareja.

Según Roman, Google guarda no sólo las búsquedas que realizamos sino también aquellas que eliminamos del dispositivo.

Google también guarda todas las búsquedas que ha realizado o las que ha eliminado en su dispositivo. Claro que toda esta información la usan para ofrecernos anuncios muy personalizados en base a nuestros intereses, sexo, edad… Google nos muestra esta información e incluso nos permite complementarla y que seamos nosotros quienes le digamos cuáles son nuestros intereses para que los anuncios sean lo máximo personalizados posible.

Toda esta información que el gigante de internet tiene de nosotros la ofrece a sus usuarios de forma muy transparente e incluso explica para qué y con qué objetivo utiliza estos datos. Véase su política de privacidad.

Google es verdaderamente el Gran Hermano del mundo online. Almacena también la información de cada aplicación que utilizamos y el tiempo que la utilizamos, y llega a conocer cuándo comemos y dormimos, los momentos en que utilizamos el móvil y el lugar en el que nos encontramos, así como si profesamos alguna religión o practicamos algún deporte. La empresa también sabe qué uso hacemos de Google o YouTube, así como de toda nuestra actividad en las redes sociales. Toda esta información la podemos descargar, previa demanda a Google, en un archivo.

El control de las redes sociales

Facebook también recoge muchos datos de sus usuarios y tiene acceso a toda esta información. Mensajes, fotos, archivos enviados… todo queda registrado por esta empresa para ofrecer una mayor personalización de la publicidad que contratan sus empresas clientes. Todo ello ha permitido, por ejemplo, que se hayan enviado mensajes a favor de la candidatura de Donald Trump a ciudadanos americanos que, por su perfil, eran potenciales votantes de su oponente demócrata. Nuevamente el ejercicio de transparencia de Facebook es total con sus usuarios, permitiendo conocer su política de datos.

Todos los mensajes, fotos, archivos enviados, ‘Likes’ que compartimos en Facebook quedan registrados para ofrecernos publicidad basada en nuestros gustos e intereses.

Puede comprobar que Facebook guarda todo aquello relacionado con su perfil y que puede ser interesante para acertar más y mejor en el momento de sugerir contenidos publicitarios. Por este motivo, Facebook registra y almacena los “me gusta” y los enlaces compartidos y controla las veces en que se conecta y desde qué dispositivo lo hace. Incluso puede tener acceso a la cámara y al micrófono del dispositivo que utiliza, conocer a qué eventos ha ido, los que le han recomendado sus amigos de la red social, las fotografías que ha tomado y los correos que ha recibido, aunque usted lo haya borrado de su dispositivo. Seguramente, esta red social sabe más cosas (y más objetivas) de nosotros de las que creemos conocer nosotros mismos.

El resto de redes sociales siguen políticas similares. Tanto LinkedIn como Instagram ofrecen información exhaustiva sobre qué datos que recogen y cómo los utilizan, e incluso permiten modificar algunas especificaciones.

Seguro que después de leer este artículo esté valorando la posibilidad de eliminar las cuentas que tiene de estas empresas. Pero, antes de hacerlo, hágase estas preguntas: ¿Cómo de útil le resulta tener acceso a cualquier información al instante? ¿Cuánto está dispuesto a pagar por tener un correo electrónico o estar en contacto con sus amigos permanentemente? Si en ambos casos la respuesta es mucho, valore qué parte de su privacidad estaría dispuesto a vender a cambio.

Mi consejo es que reflexione antes de acceder en internet, sea consciente de que todo lo que haga en la red va a quedar registrado, igual que si estuviera en una habitación llena de cámaras y micrófonos, cuyas grabaciones pudieran ser vistas por cualquiera, como ocurre con los participantes de Gran Hermano. Pero relájese y mire el lado positivo, porque gracias a la información que está ofreciendo continuamente puede recibir una inesperada oferta de aquel producto que lleva tanto tiempo buscando. Y eso no estaría tan mal, ¿no?

Sobre el autor

David Roman, PhD, es Doctor por la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya con especialidad en Mobile Marketing y Promociones Comerciales, EMBA y diplomado en Dirección de Marketing por EADA, Master en Comunicación Digital Interactiva por la UVic-UCC y licenciado en Ciencias de la Comunicación (Publicidad) por la UAB. Ha trabajado para diferentes empresas en cargos de marketing y comunicación y como consultor de marketing. David es Associate Profesor de EADA Business School y director de programas. David publica casos y notas técnicas de marketing. En este campo ha sido el primer europeo galardonado con el premio Curtis E. Tate al mejor caso publicado en 2013 en el prestigioso The Case Research Journal, editado por NACRA (North American Case Research Association).

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